Freitag, 28. August 2015

Mon Chéri


Tengo un gancho con la gente mayor en Alemania, una llegada especial que hace que en poco tiempo, aunque soy una desconocida y extranjera, me terminen contando sus vidas. Yo los escucho atenta, sobre todo a las mujeres. Pienso si llegaron tan lejos, seguramente tienen algo para enseñarnos.

Un ejemplo, recién una mujer de unos noventa años en el supermercado, me contó mientras esperábamos en la fila que estaba engripada, pero que otra no le quedaba que salir a comprar. Me mostré interesa y se acercó para explicarme que su marido está más enfermo que ella. Leucemia tiene, me dijo susurrando a modo de secreto. Pero que él —me aclaró—conserva el buen humor, está siempre contento, nunca triste. Hace chistes. Y yo estoy feliz de que aún esté con vida, me confesó. Y además, me dijo que él todavía le cocina. Por eso, es que ella hoy le lleva flores de regalo y preguntó a la cajera por unos bombones que no había encontrado en los estantes: Mon Chéri. No hay caso, el amor es simple, no le demos vueltas.